Independencia
Como ya se ha dicho, la situación de Tarimoro al inicio del siglo XIX, había estado plagada de acontecimientos, dado el conflicto en el que se encontraban enfrascados, por un aparte los naturales del pueblo y por otra los terratenientes. Y no fué hasta la consumación de la Independencia cuando se resolvió el litigio favoreciendo a los pobladores de Tarimoro.
El cura Hidalgo, Guanajuatense por nacimiento, despuñes de haber iniciado el movimiento de nuestra Independencia la madrugada del 16 de Septiembre de 1810, al dirigirse a Dolores a la capital del Estado, a su paso por Celaya el 21 de septiembre; cuentan los historiadores que el gran patriota contaba con un ejército de 50,000 hombres que se habían ido reclutando a través de las poblaciones por las que se iba pasando. Tarimoro no se quedó atrás y a las huestes de Hidalgo se unieron a la causa, un buen grupo de vecinos del municipio. Prueba de este hecho lo manifiesta el ilustre escritor guanajuatense Don Lucas Alamán en su grandiosa obra dedicada a la Historia de México, quien narra el episodio de la toma de Granaditas en la ciudad de Guanajuato el 28 de septiembre de 1810, siendo testigo presencial de este acontecimiento.
Lucas Alamán cuenta que una vez tomada la capital del Estado, se registraron hechos de pillaje, poniendo en peligro la vida, sus pertenencias y escribió: "Quizo Hidalgohacer cesar tanto desorden para lo que publicó un Bando el domingo 30 de septiembre. pero no solo no fué obedecido, sino que no habiendo nada en las casas y en las tiendas la plebe había comenzado a arrancar los enrejados de fierro de los balcones, y estaba empeñada en entrar en algunas casas de mexicanos, en que se les había dicho que había efectos ocultos pertenecientes a los europeos."
"Una de las que se hallaban amenazadas de este riesgo, en cuyos bajos estaba la tienda de un español, muerto en la Noria de Dolores llamado Don José Posadas, que aunque había sidoo saqueada, un cargador de la confianza de Posadas, dió aviso de que en el patio interior, había una bodega con efectos y dinero que él mismo había metido".
"Muy difícil fué contener a la plebe, que por el entresuelo habñia penetrado hasta el descanso de la escalera, corriendo yo no poco peligro, por haberme creído europeo. En este conflicto, mi madre decició ir a ver al cura Hidalgo, con quien tenía antiguas relaciones de amistad y yo la acompañé (...) Recibidos con agrado, aseguró a mi madre que su antigua amistad, e impuesto de lo que se temía en la casa nos dió una escolta, mandada por un arriero vecino del rancho de "El Cacalote" inmediato a Salvatierra, llamado Ignacio Centeno, a quien había hecho capitan y al cual le dío orden de defender mi casa y custodiar los efectos de la propiedad de Posadas, haciéndolas llevar cuando se pudiese al alojamiento de Hidalgo, pues los destinaba para gastos de su ejército:"
"Centeno temiendo por imposible contener el tumulto que iba en aumento, pues se reunía a cada instante más y más gente empeñada en entrar a saquear, dió aviso con uno de sus soldados a Hidalgo, el cual creyendo necesaria su presencia para contener el desorden, que no había bastado a enfrentar el Bando público y se dirigió a caballo a la plaza donde mi casa estaba, acompañado de los demás generales (...)"
"quedó en mi casa el capitan Centeno por algunos días con una guardia a expensas de mi familia y en ellos se ocupó en hacer sacar los efectos y dinero pertenecientes a Posadas que estaba en la bodega interior, todos los cuales fueron llevados al Cuartel de Caballería y se reguló que valdrían cosa de 40 mil pesos".
"Familiarizado en este intermedio Centeno en mi casa, se le preguntó una vez cuales eran sus miras en la revolución en que había tomado parte, y contestó con la sinceridad de hombre del campo que todos sus intentos se reducian: .- "a ir a México a poner en su trono al Señor Cura y con el premio que éste le diese por sus servicios, volverse a trabajar al campo" (Historia de Mejico. Antología. Lucas Alamán).
En este interesante relato nos demuestra la participación de este
capitan Centeno, que según el autor, era originario de Cacalote. Esta
comunidad se encuentra localizada dentro de la jurisdicción de Tarimoro
y seguramente no fué el único que tuvo actividad en este movimiento
armado. Además, la existencia del camino que comunicaba a Celaya con
Acámbaro, convertía a Tarimoro en paso obligado y el tránsito de
personas debió de haber sido muy importante, dados los acontecimientos
de la revolución de
La Pobreza entre los naturales y el mal
trato que recibían de sus patrones, quienes eran dueños hasta de sus
vidas, provocaban que el Mexicano se decidiera a empuñar las armas y
reclutarse en la lucha armada con el único fin de sacudirse las cadenas
de la esclavitud y que los dejaran trabajar en paz las tierras que
legítimamente les pertenecían, como pensaba el Capitan Centeno.
No cabe la menor duda que la revolución de Independencia a que convocó Don Miguel Hidalgo, tuvo eco en la región que abarca el municipio de Tarimoro, dada la cercanía con la mayoría de los escenarios históricos donde se cimentó nuestra libertad.
Cuantos héroes, que la historia los mantiene en injusto anonimato, se forjarían en las batallas. Sirvan estas breves líneas para honrar la memoria de todos aquellos Mexicanos que ofrendaron sus vidas en aras de dejarnos una patria libre y soberana.Ver también

















